Alberto Escobar

Sentir, Vencer, Ser...

 

 

Salgo a sentir, a ser lo último posible
Resisto la maleza que me atora
Agito todo mi cuerpo para vencer
la prisión que me impide ser.
Poseo los recursos, paro mientes
en el hombre que deseo para mí
sin saber si lo alcanzaré algún día.
Mi pensamiento vuelve a hacerse
sangre, sangre que tiende a violácea.

De puertas adentro me expreso conforme
a mis principios más ocultos.
De puertas afuera tiendo a estar conforme
a la regla que nos arrasa para no ser alguien.

Cuando salgo al azote del viento me monto
en la primera ráfaga que me pasa cerca y me
atrevo a dejarme llevar por su aventura, confiando
en que el destino sea el debido a mis conveniencias
y a mis apetencias de vida.

Intento ser rizoma que crece hacia delante, en vez
de hacia abajo como una vulgar raíz.
Me como el pan de la presencia para dar testimonio
de que algún día estuve aquí, dejando mi huella, mi
energía despreciada por el rigor del reloj.

Entro en juego con el frenesí suficiente para merecer
el ataque del que desea rebaño, me convierto en un
sucedáneo de mí mismo que pretende desaprender
lo aprendido durante siglos de cultura ancestral, para
entrar en la posteridad con los laureles que se precian
para que el cocido del futuro esté en su punto ideal.
Deseo hacerme perdidizo en un mundo como este,
donde la piedra debe renegar de sí misma, donde
lo sólido debe fundirse para prescindir de su forma.



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