José Roberto Vásquez

PERFIL COLONIZADO

 

 

La mañana aparece húmeda y fresca, como "desayuno rápido de energia" , llego pidiendo tres pupusas en forma de corazón para estar a tono con san Valentin.

 

Más en respuesta recibo una amenaza de evangelización.

 

En defensa de mi fe, advierto, que asisto a misa los domingos,  y de vez en cuándo escucho un culto en la radio,  y como buen cristiano todas las mañanas consulto el horoscopo para complementar.

 

En general manejo un buen cuerpo, en tanto en mi dieta no incluya lo que más me encanta, que por lo general es una delicia.

! No existe dios ! No con ese criterio !

 

Y mi cherada pregunta: ? Será que las damas sentadas al lado se ven igual que nosotros?

Pues veo jóvenes en sus mesas disfrutando sus tragos al ritmo  "del buen vivir " , mientras nosotros acá tranquilamente analizando las posibilidades de vivir.

 

Tal vez sobrevivir no siempre es una ventaja.

 

En la prueba de aptitudes para aspirar al trabajo en el ámbito estatal me expusieron la hipótesis de vivir en un apartamento de segundo nivel, y ya entrada la noche se escuchan sonidos abajo en el estacionamiento; curioso en general me acerco a la ventana, hay dos sujetos al lado del carro de mi vecino.

 

? Que hacen allí? Mi respuesta inmediata: ! Hay dos amigos en conversación cotidiana antes de irse  a la cama!

 

! Qué raro ! La misma prueba me hicieron años despues, esta vez en una empresa privada, en cuya ocasión mi respuesta meditada fue: !Se van a robar el carro!

 

! Mira que bendición ! , con diferentes respuestas a la misma interrogante a trabajar me invitaron en ambas oportunidades.

 

De acoso laboral y quizás sexual he padecido y la respuesta moral que me han ofrecido está encaminada a no defraudar cualquier posiblidad de un futuro mejor como gran rector de la pulcritud y el buen tino.

 

Amamos tener un Policía que despache a un criminal sin siquiera dudar de su maldad.

Ése mismo Policía es el que debe pernonar mi falta al manejar en sentido contrario por las calles de la ciudad.

 

Sabes hermano mío, te contaré mi opinión sobre el óptimismo:

 

Adoro tanto mi país que con lágrimas te digo;

No me aguanto las ganas de irme al extranjero para darlo a conocer durante muchos años seguidos.

 



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