pablo beltran

sin título

Cuando el viento  halagüeño adormece de contrario

las hojas vuelven arremolinadas silentes palmeras;

cuando la fuente sinuosa derrama gotas de murmullos

espejos plácidos, intersectan incógnitos lugares

el traslúcido del día riega acrisolados deseos,

comprendo

Todo el amor, realidad, mis alegrías tus intentos,

simulada mirada, tardía, que es en tu esperanza.

 

Es permitido advertir, entonces, mi eterno sortilegio:

lo refinado del te quiero, el pacto inmortal de los dos

que no resulta divagante, incautado. Por el contrario,

es curso perpetuado, plena calidez nuestra codicia

mientras ese sol de carnaval deletrea los dos cuerpos

defino

que en este estado de suspiros, entre flores, sol y vientos

resulta honorable darte sin potestad mis sentimientos.

 

 

La virtud que me sostiene será realidad visible

en tu cabellera, en la imagen hermosa de tu atadura;

incluso, los íntimos instintos que a mi pesar diluyen

luego que la muerte solicita dos vetustos centavos

de quien, entre gallardías, desesperos, te necesita.

Te adoro.

Me resulta fácil decir tal suerte. Luego de tu adiós.

Mientras la fe varonil en vinos melifluos, resquebraja.



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