moraleja

Por un amor eterno

Beben los peces del río,

el sol sale por las mañanas,

y yo al cielo sonrío,

cuando te veo bajo mis sábanas.

Porque no quiero vivir sin ti.

Porque quiero serlo todo para ti,

igual que eres tú para mí,

que todo esto sea eterno, que no tenga fin.

Un amor eterno te dedico,

desde lo más profundo de mi alma.

Disfruto cada instante infinito,

amándote sin condición hasta el fin de la eternidad.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.