Viviana Vásquez.

El escrito de los ojos.

"Y mientras él deslizaba su tacto por las finas cuerdas de la guitarra y la melodía salía con aires de perfección, mis ojos podían contemplarlo, ahí, con una sutileza que lo caracteriza y lo hace fascinante; no me atreví a negarle a mis pensamientos y a mi memoria guardar una imagen tan bella como lo era aquella, sólo le permití explorar cada detalle insignificante que compone su todo.

Él es una combinación del café, a veces dulce, otras veces elegante y también tiene sus lapsos amargos pero, es de gustos refinados y de tinta bastante llamativa".



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