EzeMC

La muerte de un hombre

Un día despertaré lejos
de aquel árbol de moras
donde solía ocupar mis tardes.



Me presentaré vestido
de algo que me disguste.
Y me aferraré a lo que
me otorgue un tiempo de paz,
como una llovizna en enero.



Será mi tiempo lo que descuajaré,
para construir lo que el tiempo descuajará.



Y cuando este resquebrajado,
hundido ante lo ocurrido.
La muerte pondrá su mano
en mi hombro y dirá;
'no te preocupes, hace tiempo que has fallecido'.



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