Olivera Dayana

Me he dejado el alma.

Tuve el atrevimiento de romper con todo.

Pero nunca el valor de morir por nada.

Te tuve a ti una tarde de impulso.

En la orilla que el mar me indicaba.

 

La arena rompiendo narices.

Tu llanto apretando mi cara.

Quería quedarme a cerrar costumbres.

Que fácil fue darnos la espalda

 

El miedo de los valientes.

La verdad de quien se engaña.

Yo solo fui la corriente.

Que hizo débil tu mirada.

 

Puede un puñal convencerme.

De hacerse hueco en mi espalda.

Y no llegar a dolerme.

Ni a moverme las entrañas.

 

Si eres tu quien pide entrar.

Yo me niego a ser la trampa.

Y en el fondo quiero amar.

Pero el amor no me alcanza.

 

Si te apetece borrar

La huella de mis palabras

Voy a entenderlo mi cielo.

Yo también las condenaba.

 

No vale hacerse la loca.

No es cuestión de madrugadas

Lo que yo tuve contigo

Lo que tu aliento me daba.

 

Pero es que el gran desafío

No es correr a ver quien gana.

No estamos para oro olímpico

Ni entendemos de confianza.

 

Si me amas me despido

Si me odias ya no hay marcha.

Una broma del destino.

O casualidades vagas.

 

 Compadezco a tus instintos

Muchacho de mil batallas.

Te ha tocado ser el vicio

De quien no fuma ni baila.

 

Yo que ni lloro ni río.

Tu pidiéndome agua clara.

Volveré porque contigo.

Me he dejado más que el alma.

 

 

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