Heiner Valdivia

¿en dónde la dejamos?

¿en dónde la dejamos?

oh perpetua insensatez

un sinsabor teñido

en algún lugar soterrado

a la vista de la imperfección y la impaciencia

y he dejado de ser

un personaje fuera de mi propia historia

cobijando las pequeñeces

que silbaban tardíamente en mi pecho

en algún lugar cosido a la vista de todos

y nada nos decimos

pese a aspirar todo el humo infraguado

a ver entre sus grietas todas las calamidades

y mi rostro apenas puede sonreír

si otro se enfurece

a crear un dios de sus residuos

cuando todos se sorprendían

que la duda era merodear

con las gestantes lunas mirando hacia

la sombra dudosa y cotidiana

¿en dónde la dejamos?

pidiendo retorcerse en la apatía

porque nos sentimos en desgracia

mientras reíamos bajo el saber

del agua juguetona

donde dos gotas seguidas

no hacen un mar insistente

viviendo de ese vocablo sugestivo

olvidando los juegos la niñez

sus rastrojos de sapiencia

y los botines de guerra

y en sus últimos instantes

nadie nos vía como un semblante

extraído de la locura

porque a pesar de todo

el mundo tenía vértebras y hexágonos

moribundos algo deshecho

en su forma de órbita atosigada

y aun así caminábamos hacia el centro

donde los juegos nos aclamaban

con el mismo pie

esperando la estación rompiente

la falsedad de estos meses contiguos.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.