RICARDO ALVAREZ

1- POLISEMIA 2- EL VIENTO SE ADELGAZA 3-- PRINCESA DE UNA NOCHE

 

 

 

             

 

 

   1-        POLISEMIA

                  

I

 

Testimonio vano

voces de piedra

Desnudo arroyo

De aguas ausentes

Solípedo musgo

Toco los componentes

Del fármaco

alquimia de hiedra

omisión testigo.

                  

 

                   II

Allí están las nubes

Húmedas  de juncos

Esteros incipientes

Luna de horizontes

Bajo canto de cigarras

Crines torcidas

En los potros del aires,

Seducción imaginaria

El vuelo del Pegaso

 

 

                   III

Muros de plegarias

Plañidos para adentro.

Relaman clausurar aceros

Ojivas destructivas.

tráfico de guerra

cotización especulativa.

Circuncidas lenguas

vocablos mudos que no se encuentran.

 

 

                   IV

Sombras de placebo

Exangües pálidos

Como tibios peces del mar muerto,

El mercader del ruido molesta

La panza que digiere

Cruda acelga,

Preocupación de orbita

En la dispéptica

Baladrar lacrimal anega

Trasudan telarañas que bostezan

 

 

                   V

Supra cartones

caliza  y arena.

Untados los condones

frutos desgarrados

Trigales secos

En agujeros de hambre

Cristales ahumados

Se queman los bordes

jarales de Ágape

 

 

                   VI

Babean altas torres

Pintura fresca al cielorraso

Rugen tronando

felpudos estacionales

La llaga completa

Besos plásticos

De histriónica madeja

Los cráneos

covacha de zarigüeyas

resumen saturnal

asepsia moscas secas.

 

 

                  VII

Múltiple escoria inquieta

Confunden los alteres

Con lubricado

Amor de masaje

Insaciables dedos

De cuenta monedas

Papeles que exprimen

En mingitorios de tinieblas

Anacondas ventosas

De cuello almidonado.

Tráfago sanguíneo

renacuajos pétreos.

 

 

                   VIII

Elevan metales

Oro en sus estanques

ruindad de asalto

ofertan ovarios

Cercenan de a pedazos

el ijar sometido

exuda la carne el inhiesto

Baño de regadío.

 

 

                   IX

Huelen a pandemia

Cuarentena de osarios

A rata muerta de estanco

Apesta su hedor

De ácaro y chopo pútrido

Rencor que se estanca

En hilos que se quiebran

A mazazos

Mudo oprobio tartajea

Secretas arcones decantan

falacias del retorcido

Apertura estratégica del zurriago

Ilícitas sociedades

Descubren la madera

En el púlpito del estrago.

 

 

 

 

 

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2-          EL VIENTO SE ADELGAZA

 

Amada,

el viento se adelgaza

en tu boca como fina

cuerda de lira,

al aire devuelves

esa tierna voz de oboe soplando.

 

En tu piel rociada

eres el secuestro del agua.

Ojos perlados de mirada,

ostra abierta en beso,

te diseminas en mi boca

con dirección de saeta multiplicada

irrumpes mi corazon de encanto.

 

Te amo asi…

Con la lana de tus manos,

el rizado cabello que emerge del trueno,

del humo espirado en tus días de fuego.

 

En tu frente por las noches

reposan amantes palomas,

la voz del grillo retumba en himno

y sobre tu vientre juegan

mis manos alegres.

 

Siento respirar la pureza de un

un bosque de pinos

y en el dormido silencio de tus labios

poso manojos de besos en tu imperio soberano.

 

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3-          PRINCESA DE UNA NOCHE

 

 

      

 

 

Ella debiera estar bailando

en una alegre fiesta sin máscara de brea.

Orquestando sus pies sin pesares

al compás de la música y floreciente tea.

Con una pura y amplificada sonrisa

descargando el contexto de nodriza,

ampliada como la extensión del ciempiés ceniciento/

 

Al fecundo muelle esperando

el arribo de su príncipe gallardo

con sueños azules sin niebla de llanto,

en sus ojos pardos de esperanza.

Ceñida en cintura en la estrechez del viento,

resonando en caracola una voz

de flauta dulce en alabanza,

como su pequeña esfera de nova incipiente,

que recién amanece con sus postales al alba

Descalzando su seño en fragante .

Electrizando su inmaculada sangre

hasta la última vena de la pista

en un sábado que la halle

perdida tras la sombra de la semana.

Acomodando la distancia que legó su niñez calva.

 

Más la adolescencia en ella no danza...

Aun no ha resuelto en sus pies de niña

la gélidas fría en la baldosa del orfanato.

La inocente flor púber nunca ha danzado.

Sus pies descalzos y frágiles

soportan la mole apilada en hilera

de los metales impregnados en conjuro,

en una estancia de social indiferencia

que va arrugando sus párpados de inocencia.

Sus piernas van atrofiando sus venas

al caminar desnuda de piel desollada

el vía crucis de las aceras flojas.

Debajo raspa el rigor de la piedra,

el camino de reptiles en la arena

enlutando su camino tras el pan prosaico,

a diario empaña sin pureza sus ojos pardos

que no volverán sobre su paso andado y

seguirán destinados al camino de los cardos

como un trampolín y puente sádico

donde brinca el salto al aire la danza ilusa

en los desvencijados camastros

donde quedan restos de labor meretriz,

en sus ojos pardos diluidos asoma una pestaña infausta/

 

 

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