A. Martinez

Quedémonos.

Toma, te doy la puerta de mis noches,
la llave de todas mis ventanas,
lo ancho de mis brazos,
mi pecho sin antifaz;
entra siempre que desees,
ven a voltear conmigo las paredes,
ponte a tararear unas miradas
amamantando con tus besos los recuerdos.

Dame un sorbo de tu risa
para coserla en mis camisas,
un rincón entre tu pelo
donde esconderme del invierno,
el sabor a erizamiento que hay
en la yema de tus dedos,
el sonido siempre transparente
de tu voz cuando dices "amor".

Sujetemos entre nuestros labios
el olor de la madrugada;
amarrémonos al
tintinear del viento,
cuando golpea amante,
la luz de una canción,
encendamos velas con olor a siempre,
quedémonos juntos
en lo eterno de un quejido,
en el mar revuelto y blanco
de las sábanas mojadas.



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