Ro Vercelli

EURÍDICE

 

Esta tarde el sol se escondió con mis temores. Seguí la lira de mi Orfeo hacia la superficie. Por favor, no mires hacia atrás, que el inframundo de adobes ya extraña mi lloriqueo y con mis tarareos quejumbrosos se ha encariñado. No quiero que cargues con un cuerpo fenecido que ya de nada servirá. No hagas caso a mi silencio. Es simple deslumbramiento, es desconocida emoción, loca por engullir mi entusiasmo dormido. No voltees el rostro que voy detrás de ti. No vacilo, voy a paso firme y si resbalo, sola me levantaré porque ahí estará tu melodía incesante, Lazarillo de algún titubeo descarado que se trepó a mi morral para recordarme escenarios que mi boca no desea pronunciar.
Si escuchas gritos, son restos de mi angustia rezagados, no los necesito. Sigue abriendo caminos, no quiero morir en la arena. Quiero tu rostro cada mañana y mis lágrimas mojando estas ojeras torturadas por eso que desconocía. Creo que le llaman felicidad.

~Rosario Vercelli Scharff~

Comentarios1

  • Maria Renteria

    Me ha gustado mucho. La lectura es grácil y amena. Saludos.

    • Ro Vercelli

      Saludos, María. Gracias por pasar por mis letras.



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