raul alfredo

Obstinada Felicidad...

   

Infringo en la soberanía

de la indeleble

e irrefutable angustia

de los días grises,

envueltos

en lo eminente  e imposible

de un amor perfecto;

amor que sus alas tiende

predicando al alma armonía,

libertad, atadura, desvelo

y al final de todo el desconsuelo

de sentir a ese ser divino y amado

tan solo en el recuerdo,

en la distancia, tras barrotes

que demarcan lo prohibido,

lo que es y lo que se sueña,

lo que hiere y bendice,

 alegría y tristeza,

la realidad burguesa y la obstinada felicidad.



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