TORQUEMADA

EVOCACIONES

Nada se salva

de las sombras: todo está escrito.

Mi palabra no es mía, vive

nutriéndose, manchándose

de ajena vanidad.

 

José Manuel Caballero Bonald

 

Cuando el dolor, o el ansia

o la dulce y amarga soledad

me impulsan a poner en blanco y negro

lo que por dentro me corroe en verso,

siempre me invade la sensación amarga

de que eso ya está escrito,

de que todo está escrito

y mis palabras no son mías, están prestadas

de otros que antes las sintieron

y escribieron, con rabia o con pasión, lo que yo siento ahora.

 

Siento que lo que escribo

se nutre de los versos que otros antes

construyeron con furia de la nada,

o con pasión a partir de las lágrimas

saboreando la soledad recién estrenada.

 

Mas otras veces siento

que mis palabras son evocaciones

de lo que en mí se ha ido acumulando,

los versos que he leído cualquier tarde de invierno,

los que me han susurrado al oído,

los que alguien ha cantado

 

Pero ahora son nuevos, se han nutrido

de palabras ajenas, es verdad,

como mi cuerpo se fabrica constantemente

de moléculas que antes fueron de un toro o de una  rosa

pero ahora son míos.

 

Y míos son los versos que ahora escribo,

evocaciones de lo que otros han dicho,

como es mía la carne de mi cuerpo,

como míos son los besos, aunque antes fueran tuyos.

 

Pues mis besos son solo evocaciones

de aquel beso que nunca más me diste.

 

(del p0emario Evocaciones)



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