Heliconidas

Mi gloria ilusoria

Fuiste cumbre de mi alta fantasía.
Devenir secreto y embelesado,
como un bálsamo, una melodía
entretejida en tu pelo dorado.

Tu rostro ignoto fue la silenciosa
medida de mi ilusión más preciada.
Élfica, humanoide y misteriosa
fue tu blanca belleza enamorada.

Tu mirada almendrada de un celeste
irreal pobló de cielo mi pupila.
Con los tibios alisios del oeste
te marchaste un día, bella sibila.

¿Dónde estará tu áureo altar, tu hechizo,
tu pléyade, tu voz adamantina?
Tu rostro es una herma de Dioniso
sumida en un sopor de luz divina.

Fuiste ante mis pasos puerta entreabierta.
Percibí en tu mirar un dejo triste.
Removiste mi sol. Quedó desierta
mi gloria ilusoria, cuando partiste.



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