Saul Vazquez

Ella y un lugar

Ojos pasajeros, viajantes, agua de río indetenible,
cabello de oro menospreciado, tienes quien te admire.

Rezo abrasante, calido al pronunciarte,
hierba larga acogedora, danza siempre incesante 

Avidos ademanes, vuelas sin partir,
sueñas siempre sin dormir

Jacaranda floreada, ahora te veo desvelada
¿Pensaste en mí? Yo si en ti

Eres el obelisco lunar de permanencia indeterminada
laguna natural o el río voraz

Serás todo lo que hay,
lo bello, lo pulcro, lo eterno y lo que se va

El viento te lleva, te acoge en el velo del cirrus
ahí estás como pensante, el cielo comienzas a crear
lo moldeas a tu bella imágen
el firmamento te arrulla entre sueños

Ahora te vas más lejos aún
al tacto lunar, la agrietas con tu caminar
la dañas con tu mirar
apaciguas al sol con tu tacto celestial

Raro el cielo, raro el mar,
raro el pestañeo cerca de tu lunar
¿Quien te ha hecho sufrir?

Perfección en la suciedad
así te describo o
¿Acaso eres el ángel que ha llegado a calmar mi soledad?

Eres cada instante y ninguno,
cientos de años en un minuto,
el trinar del ave 
y el ruido del relampago mientras sale

Cuerpo de agua incontable, también la grandeza de arriba inalcanzable,
algarabía insoportable, pero igual el sonido más agradable

Canto de las flores, los matices más soñados,
ruego de los fieles y las memorias no recordadas

El estanque grandeza oculta y en ti alumbra la luz del día nuevo,
reflejado por el costado de una agáta 
la cual descansa en el cuerpo solitario

Fluye mi alma libre, acompañada por el pajaro agonizante
deseoso de salir por el diáfano cristal,
un espejo, un portal, un lugar cerca de tu lugar

Un sitio comodo donde precipitara
donde no hace falta dormir, cuando tienes a donde ir
donde el rocio reposa como en una hoja, donde el árbol crece feliz y verde
Ese sitio se encuentra en tu mirada, ahí me recuesto al efímero instante del morir



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