Santiago Miranda

La conversación


Me gustas cuando desde ahí respondes
centinela del peñasco o de la aurora
vigilante amante incandescente
desde la sagrada altura del comienzo
de tu cuerpo de agua tejido
de tu cráneo zurcido de planes
invisible e indómito itinerario
de sentidos congregados al arte
que un par de orbitas centelleantes
de los sonidos que sin conocer cantan fulgores

 

Estás toda ahí cuando preguntas
toda eras extintas que reviven
amor y tierra - enumeración mitológica
de día y noche- eres cuento e historia
real y (a)divína

 

Estás toda ahí completa a mi mirada
tu saber y tu ignorancia se ocultan 
subterránea a los mundanos deberes 
cada único momento ha de volcarse
en lo irrepetible

 

Estás toda ahí cuando te escucho
discontinua de aquel pasado fluctuante
entre futuros, presento, saltos lógicos
hasta el vacío del hacia o hasta el amor
presente

 

PV; la atención oscilando discontinua 
mi memoria marejadas de identidades
oscilando a pleamar en los excesos
de ánimo bajo descendiendo en aquellos
recodos de la molestia

 

Entre el lenguaje los misterios, fluyen
y yo tan incompleto cruzando mi fría atalaya
al bautizo de centeno y cebada, me encamino
fuera de estos espacios
seguros no hay
reflexión
                        ¿estás aquí segura?

 

Mi pregunta es cómo escucho
¿qué de aquel milagro de poder
comprendernos -algo- tan distante
entre estos mundos (binarios y polares)
mezcla de caos y armonía?



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