Santiago Miranda

Encrucijadas (o entrecaminos)

¿Cómo saberlo? ¿cómo haberlo
sabido? era claro en la mírada
el enigma; nuestros caminos enlazados
se intersectan y ambos quedan
perdidos en la ruta

 

Ahora juntos al infinito solitario
   en el atardecer del viejo hombre
Ahora juntos en la celestial miríada
   poblada de estrellas neblinares
Ahora juntos jugando al escondite
   de lo imposible fuimos ultimados
Ahora juntos y para siempre en el fuego
   del recuerdo trastocado 

 

La cuerda de uno se amarra
-al último lar del relieve- al
oceánico cuello del otro alterno
y anclado cae hasta el fondo
de la azul tristeza del hombre
marina es tu orbita compresa
de superficies soñantes, cuando
me dices -todo aquello que hubo
o pudimos haber sido a través
del trémulo tiempo moribundo-

 

Amor de para(le)laje
tus frutos regados estallan
de vórtices y consecuentes aristas
quisiera, ya dejar cualquier expectativa
futura, quisieras de antemano las disculpas
del engaño de no ser solo figura
sino amante de lo extraño

 

Yo:
      que siempre evadí despedidas
y oculté mis látigos ensangrentados
en los vacuos indicios: duros caminos
empedrados de la culpa huí
de la discordia, directa
hacia el vibrante silencio
de la molestia incomprendida
mi plan fraguado no es menos
doliente que víctima dispuesta
a la última compañia del canto

 

-He dicho, seguir el camino
de ideas o de ida o de vueltas
rodear el plano al sobrevolar
las rutas cautivas, si ha ser
el mito del destino escrito
nos encontraremos de nuevo
de nuevo de nuevo
de nuevo en la búsqueda
perdidos de nuevo
de nuevo de nuevo de..



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