El Mochuelo de Minerva

Condenado a La Esperanza

Hoy la musa que anhelaba

fue en busca del Dios Cupido,

ya cansado, ya sin alas

y en la aljaba un solo tiro.

Consagro su última flecha

y apunto sin desvaríos

a este corazón de piedra

que ahora fluye como el río.

 

Ese dios grecorromano

del amor y los suspiros,

no sé si ángel o demonio,

si es correcto, o es prohibido;

hoy de nuevo a fracasado,

no logro su cometido.

Me ha dejado sentimientos

que no son correspondidos.

 

¡Oh Pandora! tu que guardas

en tu caja el mal impío

¿Por qué liberas en mi alma

lo que debió quedarse contigo?

Ese don de la esperanza,

como arma de doble filo

que impulsa mis añoranzas

y prolonga mi castigo.

 

Esperanza en que sus ojos

me miren de otra manera,

como dos estrellas negras

que anhelan tocar mi tierra.

 

Esperanza de que un día

Cupido la fleche a ella

y por fin Sabiduría

quiera ser mi musa eterna.

 

Esperanza de que roce

sus labios de miel y seda,

que me eleven hasta el cielo,

que se enciendan mis tinieblas.

 

O esperanza de que muera

mi esperanza por tenerla.

Esperanza si no llegas,

no prolongues mi condena.



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