Santiago Miranda

Borgoña

 

Un río de sangre disuelto
en mi boca al viento alzada al
encuentro, amor de nutrida madre
desatando las palabras-bisagras
del trauma inaccesible, elegir
el sopor de la belleza o 
la cadencia insoportable de lo dado

Me entrego, no me ahogo en tu cauce
es mi sangre un caudal disperso
de risas o espeso de múltiples razones
ineluctables para continuar viajero
al cauce la zaga, embebiendo amapolas
en tus labios frutos-terrestiales
de la vid al sueño, renaciendo
desabrocho el viñedo de tu solana

Es el estío de tus copas
lucero simétrico-futura promesa
irradiando convulsivos
                        mis pensamientos
estas fragantes fragarias
tendidas en la red de mi sueño
torbellino-tundra y cama-meilificada
el eterno eterio de tu mirada

Eres mi dulce sueño
fluctuación constante
de mis palabras, eres mi roca
asonante que despliego para un rato
en tu nombre contentar a los moribundos
astros reventados de pasiones, semejantes
a los nuestros dolores por los pasos
                             sobrepasados de tiempo.



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