Ferro

Tango del caminante

Caminante,

Vas ahogado por tu mundo pequeñito;

Mientras tanto el infinito se reserva bofetadas

Para vos.

 

Caminante, paso con celeridad,

Ya no hay risa de verdad en tu boca cenicienta;

Pasas como la violenta tempestad del “buenos días”,

Sin embargo no querías en tus charlas estancarte.

 

Sigues con tus “buenas tardes”

Hacia otro conocido

¿Qué te dice en el oído?

En tu azar de pies descalzos,

Colección de amantes falsos,

De experiencias desastrosas;

Digno ejemplo de un buen tango.

 

Invidente, caminando en piso blando,

En baldosas de papilla,

Tus tres sueños se te vuelven mantequilla,

Se te escapan de las manos

Por tu suerte miserable.

 

El futuro inescrutable se te aleja cada día;

Caminante, vas corriendo de caída

Y en el eco de tu oreja

Unas frases se te van poniendo viejas

¿Te das cuenta? No hay salida.

 

Este mundo es un bolsillo

Y vos sos el papelillo que se escapa

¿Lo vas viendo?

Una nada, un envoltorio,

Caramelo del momento.

 

Yo quisiera acompañarte

En tu vida: una desgracia.

Yo quisiera y me da miedo,

Y aunque insistas, yo no puedo,

He cogido otro camino.

 

Me da miedo tu destino:

Tan oscuro, tan tedioso, tan incierto.

Te verán caminar hecho un despojo:

Desdentado, jorabado, sin un ojo,

Sobrará quien te recuerde,

Faltará quien se te acerque,

Quien pase junto a tu lado.

 

Y cansado de los huesos,

Con la piel hecha girones,

Pararás tu caminar.

Serás nido de gorriones,

Alimento de los perros;

Es el precio de tus yerros,

De tu eterno transitar;

Caminante de desiertos,

Caminante de la mar.



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