Fernanda Martinez

¿Qué es el amor? La respuesta más buscada y más vista con subjetividad.

(No es poema)

Algunas veces, (demasiadas, para ser sincera, pero no exacta) me detengo a mirar el mundo y termino realmente confundida. Los que encuentran lo que aman, se detienen por miedo y los que quieren encontrar que amar, se sienten perdidos entre tantos intentos. Pero eso no me pasa a mi. 

Estaba harta, cansada y un tanto decepcionada de que la mayoría de las personas tuvieran una miserable y mediocre idea sobre el amor, por eso prefería mantenerme al margen, alejada de la posible idea de enamorarme, aunque, a  decir verdad, no era ni poquito difícil, pues nadie a mi alrededor tenía una mente brillante de esas que tanto deseaba. A pesar de todo este enredo pasional, mi esperanza jamás murió, no dejé de soñar que una persona, MI PERSONA, llegaría en algún inesperado momento y entonces nos entregaríamos todo y nos amaríamos intensa, pasional y fielmente. Suena inalcanzable ¿verdad? 

Pues no lo fue.  

Ahí estaba yo, ignorando la idea de "conocer a alguien nuevo, tener algunas citas , perderme en su mirada, soñar con un futuro juntos"  y que al final, fuera otra cobarde persona más, que se negaría a "luchar por amor". Entonces Lo vi.  

Había un chico que besaba la mejilla de una manera no convencional, estaba sentado en medio de un bar, perdido en su celular mientras todos bailábamos, prefería no mirar directamente a los ojos y su madre amaba y practicaba la música clásica. Extrañamente, eso último fue el gancho para iniciar con un interés que, hasta hoy, no he perdido ni un segundo. 

Música, amaba la música. No solo eso, la practicaba, la admiraba, la vivía, todo tan real como yo nunca lo había escuchado,  y además, sin alardear. 

Hablé de arte, recorridos "aburridos", literatura, mi gusto por las bibliotecas y todas esas cosas que generalmente alejaban a gente que prefería no haber conocido, pues eran banales y no tenían importancia por su alma y pasión. El siguió ahí y de vez en cuando, mientras caminábamos a la par, sentía su mirada con pizcas de interés, cada vez más.  

Estaba dispuesta a conocerlo, me era inevitable alejarme sin seguir su rastro.  

Yo seguía un poco con la romántica idea de que el enamoramiento debe "ser mágico", sin complicaciones y siendo más fácil y correcto entre dos personas que estén de acuerdo en sus más importantes ideales, pero el me abrió los ojos, la mente y vino a mostrarme la realidad de querer en verdad estar con ESA PERSONA. 

Teníamos cosas en común, si: nuestro gusto por el arte, el aprendizaje, la música, la comida y los animales, entre otras cosas; eso, nos abrió camino a comenzar a sentir cada vez más atracción y tirarnos al vacío de una relación "sin paracaídas". Pero, !Oh sorpresa¡ en nuestros más importantes ideales en base a temas relevantes, no concordábamos en absoluto. Debo admitir que la idea me asustó un poco, porque, aunque me sentía absolutamente enamorada de el, sabía dentro de mi que tarde temprano terminaríamos discutiendo a diario, hasta cansarnos. Entonces fue ahí cuando llegó otra sorpresa. 

Cada que salían al tema esos ideales tan distintos, en vez de discutir, me escuchaba, los pensaba en soledad y después trataba de abrirse ante mis ideas. Con eso, me enseño a hacer lo mismo, a pesar de ambos ser personas bastante cerradas ante ideas ajenas a nuestras filosofías de vida. Ahí fue donde me enseñó que no todas las diferencias tienen que existir por siempre y con esfuerzo ser respetadas, sino que también pueden transformarse. 

Lo elegí a el por su aparente timidez y su fuerte temperamento. 

Lo elegí a el por la forma de sus labios, su perfecta y bien proporcionada nariz, la distinta forma de sus parpados y el brillo de sus ojos, sus cejas pobladas y lo natural de su peinado. 

Lo elegí a el por su voz, sus ademanes tan peculiares, cada uno de sus gestos, sus escasas sonrisas que ahora son más recurrentes y su acento ligeramente distinto al mío. 

Lo elegí a el por su pasión por la música, su interés por la literatura y el arte, su peculiar búsqueda de por vida en YouTube, la manera en que aprecia la naturaleza y cada uno de sus talentos. 

Lo elegí a el por que me contagió de fuerza, determinación y valentía, por cada una de sus historias extremas, y su pasado tan diferente y a la vez, tan parecido al mío. 

Lo elegí a el porque cuando hablamos, siento la confianza que me tengo a mi misma, porque cuando me abraza no existe el miedo y cuando me corrige, entra en lo más profundo de mi mente, donde generalmente no soy capaz de acceder con tanta facilidad sin tratar de engañarme a mi misma. 

Lo elegí por que me demuestra sus ganas de estar conmigo cada día, a cada momento; porque cumple cada promesa, a veces, sin darse cuenta y porque puedo ver su esfuerzo cada que tiene que enfrentarse ante sus demonios, al igual que yo. 

No solo es "esa persona" porque así lo dice el destino, es ESA PERSONA porque quiere serlo y lucha por ello. 

El amor no solo consiste en dejarse llevar, no es algo que solo pasa sin que nos demos cuenta y por arte de magia todo es fácil. 

El amor es entrega, es decisión, determinación, ganas de ser mejor, gusto por dar, fuerza para permanecer; el amor es arriesgarse, cansarse si alguna vez en necesario, ceder de vez en cuando, saber pedir perdón y perdonar, desnudar el alma mutuamente... El amor es una construcción que se fortalece entre 2.  El amor es elegir a la misma persona cada día, no solo para satisfacción propia, sino por satisfacer al otro también, pero sobre todo, el amor es amarse a uno mismo, de hecho, creo que esa es la gran base y la pequeña gran falla de la cual "jamás" nos damos cuenta o preferimos no hacerlo. 

Si no pruebas el amor contigo mismo ¿Cómo sabrás cuando estas amando algo o alguien ajeno a ti? 

Comentarios1

  • Victor Ma. De San Lorenzo

    Bella reflexión del amor. Mis felicitaciones Fernanda.. Aunque es dificil encontrar a alguien con tantas diversificaciones, siempre hay alguien que esté dispuest@ a someterse a la seriedad requerida en el amor..



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