Santiago Miranda

Tu cola, Adán

Adán aquella sanguinolenta culpa
que desciende por tu linaje de maldad
¿qué fue de aquella mirada quebrada
de espejos destellando misericordia?

 

Tú y yo no éramos distintos, en aquellos
tiempos seculares, ambos no teníamos nombres
y nos reconocíamos como semejantes bestias
por el color de la carne y forma [vivimos casi

 

En paz] Aquel que nos creó fue sabio
al dejarte solitario, pero trajiste
la mentira antes que la madura carga
y luego errando expulsados hasta el fin

 

De los tiempos, te recuerdo, fuiste
pleno, luego desnudo y hambriento
pastor o joyero, tus nietos banqueros
que controlan el orbe reventando pobres
naciones por ejércitos, desplegando el juicio
tu juício bíblico e indolente mandato sectario

 

Tú que conociste el yugo del campo
la muerte por hambre o la bala en el cráneo
tú que viste reventar los ghettos y arder los rollos
sagrados por cuarenta siglos en el desierto cosechando
cada flamífera lágrima en el abismo del desamparo

 

{El dolor que ha sido marca no debiera ser olvidado
no debería ser justificado como ruta válida}

 

Tú que fuiste herida ahora hieres
con la misma mano, daga, espada, granada
bayoneta, nul, uzi, galil, tavor, iai, sabra
incontables tus juguetes de matar ¿qué fue del canto
al partir? solo fue una honda, un pastor valiente o un rey
respetando el sudor en el oasis o la ley de las olas solares

 

Aquello que fue pasado ha sido quebrantado por tus pies
(una copa de sangre de tus hermanos, oh la dormida suspicacia Daniel)
una alianza maldijeron -un escupitajo oculto en la mano al cerrar el trato-
tus sabios se han encomendado a la oscuridad reinante
entregando sus recursos para la matanza del emigrado
ahora eres amo / de la muerte y de su técnica vas armado /


Guarda los cantos santos, no te engañes
El capital es un pecado Adán
Ninguna tierra volverá a ser
por ti saqueada, lo verás


¿Acaso no recuerdas el valle de tu carne
las palmeras del incombustible campo?
-devuelta a los pies de la montaña
retornando a la senda de lo que era
al condenar al mal hacer el bien

Alejado del poder, lava los pecados
que ha organizado tu sangre en un estado
disuelve con furia divína tal pecado
 llueva fuego sagrado sobre la tierra que han expropiado

Comentarios1

  • carina zanchetta

    Estimado Santiago, leer tu poema me salva, me alegra, me llega, me traga. Pasa en raras ocasiones. Gracias! por no pretender, y continuar en la convicción del decir... que dice, lo que reverbera. Gracias!!! por compartir tus versos!!!!!!! Cariños C

    • Santiago Miranda

      Gracias, estimada. Corregí algunos párrafos. Te envío un abrazo desde acá. Que tengas un año lleno de poesía



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