LV.

Mi maravilla

Y cuando el me tomó de nuevo de la mano supe que era el mejor refugio, el mejor amigo, el mejor consolador.
Cuando me recibió de nuevo supe que su amor es infinito e inagotable.
Cuando caí y me levantó supe que era mi lugar seguro, mi refugio, mi auxilio.
Cuando me perdí y me halló supe que era mi pastor, mi padre, mi amigo.
Cuando anduve en la oscuridad supe que era mi luz, mi sol, mi más grande tesoro.
Cuando volví a disfrutar de su presencia supe que era el lugar en donde siempre quería estar.
Cuando volví a amarlo como una niña supe que en él encontraría mi felicidad y todo lo que necesito.
Cuando decidí ponerme su armadura supe que el es mi fortaleza y mi aliento.

Cuando decidí entregarle mi vida supe que con su amor es más que suficiente.
Cuando estuve a punto de desistir supe que su diestra poderosa me levanta y que cada día es una nueva oportunidad.
Cuando le fallé supe que sus ojos misericordiosos nunca dejan de mirarme.
Cuando decidí escribirle esto supe que su obra en mi no para, no se detiene.
Cuando decidí dejar todo por él supe que por su infinita misericordia mejores cosas vendrán.
Cuando acepté que el es mi Dios y mi salvador supe que el lo llena todo.
Cuando entendí que sin él no soy nada supe que al fin tendriamos la relación con la que he soñado por mucho tiempo.

Cuando empecé a fortalecer mi fe supe que todas sus enseñanzas están dando fruto.
Cuando recuerdo todo lo que ha hecho en mi y por mi sé que aún nos falta mucho camino por recorrer.

Cuando comencé a amarlo de la misma forma que el lo hace supe que sigue trabajando en mi.
Cuando pienso en su amor, su misericordia, en todos los momentos que hemos pasado se que mi corazón anhela mucho más.
Cuando pienso en su abrazo restaurador se que es el lugar al que siempre quiero correr.
Cuando recuerdo todo esto se que él es mi rey, mi paz, mi alivio, mi todo, mi maravilla.



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