Kepler

UNA LUZ CEGADORA

Existe?...  si es así,  la deseo… la quiero aquí y ahora

que  con fuerza irascible  ilumine mis ojos

y te quite de ellos , que te arranque en un soplo

sin  siquiera enterarme que has estado grabada, 

imborrable y perpetua, casi  no permitiendo

que otra luz se abra  paso, que borre toda huella

que de tu ser provenga… tu sonrisa,  tus ojos,

tu mirada serena, inquietante…  tu andar … tu pelo…

Más, ¿Qué hago con tus dones que  escapan a mis ojos?

¿qué hago con tu alma soñadora  y tu ser, 

a la vez previsible, y a veces inquietante?,

¿Qué hago con mis sueños cuando tú te  apareces?,

¿Qué hago con mis horas  en las que te imagino?.

Tan cercana en instantes, tan valiente, tan frágil,

tan sencilla y compleja, y a la vez tan distante…

No ha de encontrar mi cuerpo  ni mi alma paz o tregua,

salvo acaso hasta  entonces,  hasta esa triste  hora

cuando mi luz se apague, y la tuya perenne

me busque y no me encuentre.

Ojalá llegue pronto… y al fin  pueda no verte.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.