Roberto V

Había una vez ...

De pequeña supe leer le, sentado

al borde de su pequeño lecho,

cuentos de Hadas, de Príncipes,

de sapos hechizados, y hasta de

Brujas, entre risas, cosquillas y

sustos.

Adoleció luego, como todos, Ella

fue creciendo, yo a la par siempre

leyendo, a la vera de su ventana,

lo que Federico, Idea y Juana,

parecía que hubieran escrito para

mimar su alma.

Mujer ya es ahora, Mujer así tan

bella mis ojos en Ella se regodean.

Hadas y Poetas dejamos fuera, ahora

le dejo mis deseos estampados en su

cuerpo, invento pasiones nuevas y

en sus sábanas las calmamos.

Cuentistas y Poetas, ruborizados,

a un lado miran, tanto amor tanta

pasión no hubieran imaginado.

Y pensar que todo tuvo inicio con ...

Había una vez ...



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