Ferro

Piedra a papel

A tantos grados gélidos, 

Protegida la integridad de mi pensamiento 

Y los sentimientos custodiados, 

Ensombrecidos por esa gran muralla, 

Observo la realidad; 

Muy seguro, a gusto. 

Desde arriba hacia abajo,  

De mi gran castillo. 

 

Han llegado a atacarme anhelos, 

Disparándome saetas llegas, llegas, 

Golpeando mi muralla, 

Queriendo incendiar mi guarida predilecta. 

Pero el castillo no se toma, 

Al castillo no se entra cuando quieran; 

Témpanos de hielo lo protegen 

Y heladas recurrentes lo cobijan; 

Por eso tus ataques no lo hieren, 

Por eso tus saetas no lo debilitan. 

 

Mi muralla absorbe  

sus visitantes intrusos, 

Mi coraza repele  

las cálidas afecciones. 

La brea de mi sonrisa  

calcina los enemigos, 

Tengo lanzas por montones  

con los filos más obtusos. 

 

Sus escarchadas almenas,  

Los torreones erguidos, 

Las banderas erizadas,  

El pozo de cocodrilos, 

Protegen estas murallas, 

Resguardan este castillo, 

Que a balastro y aflicciones, 

Él mismo se ha construido. 

Muy seguro, a gusto; 

Mi gran castillo. 

Al que llegas, llegas 

Y no te vas, no te has ido. 



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