Santiago Miranda

En defecto

La lápida fragmentaria
trastocado el reverso
he aquí el ente
desprovisto de recuerdos

Un huracán sin nombre
la imagen sin anverso
el hombre sin cara
sin rostro no hay valores

El deseo batiendo
las costas del duelo
mordiendo la almohada
royendo los sueños

Insatisfacción
tú nombre invoco en vano

La ignorancia del hombre
su mísera cobardía
expuesta. a la tragedia

Lo cotidiano-trémulo reposa;
he ahí el hombre desnudo
he ahí la mujer transgredida
rebalsada en su arcaica vasija
/greda quemada
paja estrellada
maíz freído/
cocinados a fuego lento
catapultados al éter vacío

¿Que han hecho con la masa del nosotros?
¿En cual horno entramos, en cual campo
glaciar fuimos alojados este invierno? Y
¿que han hecho con lo que de nosotros hicimos
juntos o separados de aquello que ustedes hicieron
de nosotros? ¿muñecas de trapo o soldaditos?
¿fuimos en algún recóndito punto nosotros mismos?
en fin

¿qué hemos sido?
o mejor decir

O sea
¿Qué buscamos?

Un lugar donde;

vaciar al aire viciado
expatriar la verdad vencida
reencontrarnos en la mirada

al nombrar lo innominable
calcular el trayecto caduceo
predecir el curso perdido

descender la abrupta quebrada  
prístina son lluvia de sueños
tus hebras hiladas, resguardan

hallar terreno propicio
el manantial dispuesto
enquistado al pasado

dejar atrás la semilla, infértil
abrir el paso, los retoños-ideas
que fluyen afluentes, sinapsis; la veta

abierta, me recibes
idéntico al ahora
confluyo en tu lecho

mañana no estaremos
despiertos



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