José Antonio Vilela Medina

Por quien esperaba

EL candor de tus ojos

lo más diáfanos, profundos,

que mi alma vieron.

 

En los rincones,

en el magín, caricias

besos, deseos,

llevar a término quisiera

mujer excelsa, eximia.

 

Semilla a lo más profundo

de la tierra árida, estéril,

abluciones de tú ser

brotan, crece el árbol

nuevo, fuerte, verde.

 

Riachuelo, de alma grande

que surcas los xilemas

del árbol nuevo, fuerte,

de aromas de flores.

 

¡Oh! amada mujer

que a la vera del remanso

de aquel río manso estabas,

yo era aquel que en el día

del sol esperaba vida,

y en las noches de estrellas, esperanza.

 

Fuiste tú naturaleza humana

la vida, la madre tierra,

donde nace mi ser, humano.



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