Teo Revilla Bravo

CUERPO DEL DESVELO

 

 

CUERPO DEL DESVELO

 

Aquí, allá, en mínimos instantes

aún adormecidos en cantos de luz

y sencillez, un paisaje delicado  

en dichas y asombros asoma como

rutilantes espirales de vuelos al sol.

 

Respirando estoy cada partícula de aire

que la vivaz mañana, al desperezarse,

aporta al ánimo. Lúbrico momento

en que, tras el desayuno, me estoy,

perezoso e insensato,

llevando –volutas al aire, lobos contra la luna-

un endiablado pitillo a los labios.

Lo inmediato cobra realidad, se agranda

–azul y rosa- como un suspiro o rumor

tierno en el centro mismo del corazón,

ante la mirada a la realidad, ante lo sencillo,

ante la evidencia de los pequeños secretos

que recorren la mente -ahora feliz-,

dueña o enamorada de este horizonte

matutino -soplo de brisa, mar y viento,

aliento de tierra- que sin cesar reverbera.

 

Y, pese a todo, amor, pese a recobrar

las petunias del jardín su aroma y esplendor,

siente tu ausencia el corazón,

la siente el cuerpo del desvelo…

 

 

DESDE EL FONDO Cuaderno V.

Del 4 de octubre de 1978 al 27 de julio de 1980

©Teo Revilla Bravo.

 

 

 

 



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