ivoascurra

Reír, llorar, crecer

¿Por qué reís, cuando lo haces?
¿Por quién tus labios cortan tus mejillas?
¿Alguna vez te lo propusiste? 

 

Tu delgada figura morena se asoma,  me llega
a la mente, y ata nudos en mi memoria donde
alcanzo a escuchar tus monólogos mezclados
con gestos y risas y carteras y pulseras;
por entonces era una imposibilidad el silencio
de tu voz. Y, ¿por qué reís, cuando lo haces?... 

 

Las veredas se fueron llenando de juegos
y los espejos descubrieron -sin poder escapar- 
tus soliloquios a todas horas, tu enorme fantasía,
tu recorte carré (al estilo Mafalda)...tu sonrisa abierta.
¿Por quién tus labios cortan tus mejillas? 

 

Un día, el cielo quiso brillar más, y en su afán
se llevó a nuestro Hombre. ¿Sabés que los ojos
son como canaletas por donde desaguamos las
penas que nos ahogan por dentro? Una lágrima
es la exteriorización concreta de una alegría 
o una tristeza; nuestro cuerpo cuenta con una reserva
importante de lágrimas, y cada quien elige a qué ocasión
dedicar más o menos sollozos. Recordá 
que una lágrima que se va, ya no vuelve;
por eso, seleccioná qué lágrima dedicar
a cuál suceso; y, por sobre todo, pensá que
aquellos que te merecen No te harán llorar. ¡Jamás! 

 

Pero tu árbol continuó creciendo frondoso,
con copos multicolores y risas en las ramas.
Desde tus ojos disparaste flechas al futuro,
lo fuiste abarcando con logros, frutos de tu esfuerzo,
dedicación y perseverancia. Y el espejo te seguía 
sonriendo, pero quizá ya con un tono de miedo,
porque la niña se hizo mujer, los cabellos te crecieron,
tu voz fue ganando su tono, y tu imagen fue abarcando
una belleza tal, que un sólo espejo ya no cubría tu reflejo. 

 

No lo sé de cierto, pero sospecho que más de una niña
tiene la más íntima preocupación y angustia de no verse  
-frente al espejo- como la señorita Thais; no poder 
sonreír, cantar, bailar, hablar, retar como vos. Eso, 
por no hablar de los pobres niños que descubren la fatalidad
del amor, ¡a tan corta edad!...Y ahí estás, profe Thais,
dándote a ellos, aprendiendo y enseñando, 
trabajando y disfrutando, creciendo y ayudando a crecer...
Y yo me sigo preguntado ¿por qué reís, cuando lo haces? 

 

Te dejo con la respuesta en boca, vos sabrás mejor que yo
Negri. Que una lágrima no te opaque el sol -y mirá que
el tuyo brilla rabiosamente-; porque la vida también 
es decepción, también es niebla, también es melancolía...
Sin embargo, las recaídas fortalecen, son vitaminas (que no engordan),
son necesarias para avanzar y crecer, son el revés
de la moneda que día a día arrojamos al aire. 

 

Te reclamo viva, alegre, linda, flaca, bronceada, Feliz... porque 
sólo así te conozco; ésa sos Vos, así la gente te ve
y te quiere; así mis ojos se hinchan de orgullo
y rezuman una lágrima. Nunca olvides que estamos conectados,
que tu vida es parte de la mía, que siento tus logros y tus caídas,
que te quiero porque la vida nos quiso así: Hermanos... 

 

...¿Por qué reís, cuando lo haces?



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