J.J.Bucar

LA ELEGIDA

Sé de una fábula clandestina,

que raro amor sentenció desastre.

¡Que por imperio sólo la ruina!

Y que por trono gastado catre…

Que por corona tiara de espinas,

que las palabras de falso lacre.

Pero ella dama y hembra ladina,

con su pasión se hizo dos mitades…

 

¡Se fue a la cruz, otrora de Cristo!

tomo unos clavos y subió al traste,

¡Dejó colgando su justo juicio!

Y una mujer bajo del enclave…

 

 Con la virtud vestida de luto,

abrió las alas y voló tanto…

Que un vil pecado, le dio su fruto

y en la faena se volvió santo!

y toda espina llego a ser nardo…

y toda ruina se hizo palacio…

y su virtud se vistió de blanco…

y amor pagano se volvió sacro…

                                       

Hay un cantar, prosa peregrina…

Que con laureles, presume el logro,

y un dulce coro con la voz fina…

Azuza un credo, y ensalza un trono!

 

Que son historias alabastrinas…

Que son lisonja! Que son decoro!

Más tú mujer, flama y fe divina…

Sagaz y briosa lo puedes todo!

 

 Dos siglos hace de aquellas glorias

que fueron años por luz del día

como tributo a la regia historia,

surgió este verso por profecía…

 

¡Habrás de ser la elegida!

Habrás de ser la perfecta!

Se ha de sembrar tu semilla…

y tu esencia por cosecha.

 

Una centella suicida,

le ha de servir como brecha…

Y el anuncio de la vida,

hará temblar esta tierra!

 

Con luna y sangre, se quiebra un cielo…

y en cada trozo van dos señales!

más la alborada revuelve el suelo;

y un alba roja con dos puñales…

hiere a la vez el pecho y las ansias,

nace un ¿porque?, muere una esperanza,

tres días después se levanta el alma…

llevando a cuestas una balanza!

 

Y a cada lado dos templos vivos…

se erigen sobrios ciclo tras ciclo,

y en treinta lunas se abre un abismo…

por el que caben todos los hijos!

 

Y una mañana las rosas rojas,

le habrán robado lo malvo al alba…

y no habrá rastros, y no habrá sombras,

sólo la aurora con su romanza:

 

Hoy eres tú la elegida!

Hoy eres tú la perfecta!

Hoy da tu vientre la vida!

Hoy un niño en ti se gesta!

 

Cual serenata divina,

parábola de los tiempos…

El vino se vuelve sangre…

 y el pan se transforma en cuerpo!



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