Lucy Quaglia

Aeropuerto en Lima

El papel me pesa,

La birome es mala,

Un murmullo de voces

Cansinas y apagadas

Van llegando al encuentro

De susurros de plata

Con paso pausado

Que va dando vueltas

Sobre el piso lustrado

Con valijas cuadradas

En la mano cansada

Mientras que me ven

Escribiendo algo

Sentada, esperando.

Pasajeros raros

De ropa celeste

Pasan en la prisa

Camino al avión

O encontrando al ser

Que espera llevarlos

De vuelta a la casa.

Ya la vida se para,

Ya no queda mucho,

Yo diría nada,

Pero mientras leo

Lo que etá anunciado

Sobre la pantalla

Y miro el reloj,

Veo que me falta

Otro rato largo

De esperar sentada.

Algún mocosito

Que llora cansado

Suplica a la madre

Algo incomprensible

En el choque violento

De salir corriendo

Vestido y prolijo

Cuando en realidad

A sus pocos años

Debería estar

Durmiendo en su cama.

La noche es oscura,

El edificio alerta,

Todo iluminado

Con gente que pasa

Para todos lados

En todas las horas

Sin tomar la pausa

De una naranjada

O de un vaso de agua.

Nadie se detiene,

Nada se abatata,

Todo controlado,

Serio y delicado,

Mis pies sin las botas

Respiran alegres

Y las vidrieras

Con las tentaciones

Se prenden y apagan

Al paso esperado

De gente cansada

Buscando la entrada

Del avión parado

Que los llevará

A lares lejanos.

Hay cien empleados

Dentro del lugar

Limpiándole el polvo

Y telas de arañas

A todo el salón

Detrás de unos conos

De color naranja

Y las barras altas

Con las cintas anchas.

Hay chicas mundanas

Mostrando saber

Lo que están haciendo

Moviendo y barriendo,

Corriendo las barras

De un lugar a otro,

Haciendo mudanzas

Muy disparatadas,

En la obligación

Que tienen a cargo

De hacer la limpieza

Por franjas y franjas

A hora temprana

(2 de la mañana)

Para que pasemos

Sin inconvenientes

Yéndonos a casa.

 



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