Eber R. Guerrero

Mundos de Opio.

Se movían las paredes,

no era un temblor

era insomnio del alma,

pensar en aquel cuarto,

la luz tenue de lámpara,

una cama en el centro

a la pared pegada,

una botella de whiskey,

imágenes de ella en su mente,

tinta en su pluma,

tantas palabras en el mundo,

tantos idiomas.

La pesadez de la noche

y a la vez la levedad del espíritu,

para el su felicidad,

mundos de opio.

 



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