Santiago Miranda

La palabra viva

 

 

Mide los versos

de este respiro, inhalo

cuando va y viene acabado

el jaleo, exhalo

inerte

   me retuerzo

           perturbado

 

un día de aquellos, ambos pudimos

darle a una necesidad, la forma

su propio latido, su propio suspiro

el nuestro, flemático pecho (de Edipo

                           o por Cupido)

 

atravesado, encarnado el sentido

cortando, por sus divergentes direcciones

el cuerpo condenado a poblar el culto

de las jornadas y derivas, estacionales

 

Todo este aire

  que veo, vivo

     estas palabras

       que expulso

  por ellas emito

(Todo este aire

  repleto de la falta

  de sentido que ignora

  estar encadenado

  a las leyes de una comprensión

  que comprende)

 el luto antes

de la despedida

 

desde mi primer llanto desconocido

 desde mi primera mirada divina

   (de quién mira al otro

 desde sus ojos, de mortal espíritu

a espíritu infinito, el otro siempre queda

vivo ¿pero quién es aquel otro?

no lo sabemos bien

 pero sabemos que

  el otro no es EL OTRO.

 

TÚ;

 

ya estuviste ahí expresando tú

mi deseo, hablando desde mi nueva

residencia asustadiza, me repliego

del hombre, del tiempo, del sentido

 

nada de aquello nunca

me fue pertenecido

excepto, la mirada

y el destello

 

 por esto, cubran mi orgánico 

cielo, de una losa inerte

 mi última palabra se irá

después, del último respiro

antes, nunca /nunca -nunca estuve vacío



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