argantonio

Aprendiz de río

Aprendí a amar los ríos en los mapas de la infancia,

estudiar un río, era como estudiar  al hombre,

surge de las entrañas de la tierra, a veces nacía

tímido, escondido en alguna oquedad, bajo los chopos

y las adélfas y ya se oían, los balbucéos o las risas

brotando a borbotones en mitad de la ladera,

todo era alejarse de sus orillas y salir del paraíso de

la bondad, en el que no cabían malos augurios, ni

incitaciónes a la guerra ni al martirio, aquí donde los

ríos fueron caminos para soñar de los que éramos

de tierra adentro, y para invitarnos a viajar desde

sus riberas.

 



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