Latino

A una lágrima que rueda...

Navegante de pieles inexploradas

escapas de una cárcel de añoranzas

donde los habitantes son un mar de penas

y las olas se agitan en fuga.

Navegante, navegante…

 

Viajera movida del sentimiento,

navegas el delgado río de los pesares

llamada por un corazón partido

y  te desvives fuera de tu manantial.

 

Viajera en un rostro con mil señales

remites a la fuente del dolor

y en surcar te empeñas el teatro

menos visible del alma.

Navegante, viajera…

 

Caminante no te detengas;

al final, ese rostro te apreciará

porque allí estarán mis labios para sorber

tu destino y reparar la desdicha de esta amante…

Navegante, viajera, caminante…

 

Comentarios1

  • Elo

    Una belleza de poema nos compartes mi querido amigo Latino, la rima y el ritmo muy agradable..."Caminante no te detengas" deja tu vida que alcance a la viajera caminante y ser dos en un solo caminante...

    "Caminante no te detengas;
    al final, ese rostro te apreciará
    porque allí estarán mis labios para sorber
    tu destino y reparar la desdicha de esta amante…
    Navegante, viajera, caminante…"

    • Latino

      Gracias, Elo. Le encontraste un gran sentido al poema. Eres muy observadora y sensible. Saludos.



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