Hermes Antonio Varillas Labrador

“Mis sentidos son fiel documento”



 “Mis sentidos son fiel documento”

 

No soy tan cruel ni tan frío

al no decirte lo que siento,

a pesar que pienses o digas

que muy a menudo miento,

 pues es tal mi incoherencia

que no tengo sentimientos.

 

Son testigos mis sentidos

cada uno tiene su cuento,

inolvidables experiencias

con disímiles argumentos,

en la calle, el cine, o tu casa

en lo íntimo del aposento

cuando en noches furtivas

poco importó el atrevimiento.

 

Que mis glaucos ojos dirían

con sumo agradecimiento

verte para ellos fue el inicio

de mi bello encantamiento,

son tu rostro, silueta y curvas

de un divino monumento

y eres fuente de radiante luz

de un inmenso firmamento.

 

Cada vez que escuchan mis oídos

tu voz en bello tono y acento

parece inundado el ambiente

con dulce música de adviento,

para ser un poco más descriptivo

puedo decir como complemento

son tus susurros y tus gemidos

regia seducción en aumento.

 

Y mi sensible olfato insaciable

es tu aroma y olor un portento

de fémina muy embriagadora

tu fragancia es mi tormento

tu esencia de hembra seductora

me invita al descubrimiento…

 

Que mis manos y mis caricias

en muy suaves movimientos

hagan caer todas tus prendas

sin prisa ni pausa, a paso lento

con la firme intencionalidad

que le demos tiempo al tiempo.

 

Sin poder dejar de nombrar

al gusto que muy sediento

lame y en suaves mordiscos

por tu cuerpo tan suculento

y que desea devorarlo todo

como un erótico alimento…

 

Mi lengua te recorrerá ávida

en tan libidinoso evento

cada centímetro de tu piel

cual lobo feroz y hambriento

y no como el príncipe azul

del muy conocido cuento.

 

Las infinitas gracias les doy

por estar tan vivos y atentos

y no solamente mis sentidos

también mi reconocimiento

a este mi humilde corazón

que late con ímpetu violento

y aunque dicen que no siente

le noto por ti muy contento.

 

Mención aparte merecen

la razón y el entendimiento,

de una cabeza y un cerebro

y sin mucho engreimiento,

tu espaldarazo es energía

como eléctrico cargamento

que incita mi sexualidad

según Freud y su experimento.

 

Me disculpas tanta chácara

y tan extenso parlamento,

por lo dicho anteriormente

ya basta de tanto escarmiento

te quiero proponer firmemente  

que si hacemos el reintento,

ven ya a curar mis heridas

con tu vivo medicamento

con tus locas extravagancias

aprovechemos el momento.

 

Déjate ya de tantas súplicas

mis deseos no son cuentos,

te lo confiesa mi virilidad

y mi miembro  corpulento,

que te espera con ansiedad

todo el tiempo en incremento

y me dirás que grosero soy

tan directo y sin ornamento

que si te parezco ordinario

hagamos cualquier invento

¿o acaso deseas regenerarte

confinada en un convento?.

 

Y disculpa mi suposición

no creo que eso sea cierto,

y ya sin tabúes ni prejuicios

le agreguemos condimento,

ya  deseo tener en tu boca

mi erección con fundamento

y que lo hagas de hinojos

como haciendo un juramento

o para parecer más impío

cual reverencia en sacramento.

 

Que las poses que asumamos

no encuentren impedimento

 para que también tus sentidos

sin ningún remordimiento

compartan el placer de vivir

sin mengua o algún descuento

y de los segundos y minutos

no perdamos ningún fragmento

que para amar no existe manual

tampoco doctos reglamentos.

 

Y tu húmeda evita y tu piel

en tus orgasmos tremendos

sientan el goce y vitalidad

en apasionado reencuentro

y tengas tu dosis de semen

como cosmético y ungüento,

afirmando del amor somos

útiles y divinos instrumentos.

 

Por Hermes Varillas Labrador

 

1407                  01/10/2016



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.