Jhon Deivy Torres Vidal

UNA RIÑA DE FLOREROS

Ayer domingo en la tarde

Me puse solo a jugar

Porque no tengo hermanito

Con quien poder conversar.

 

Pero por ahora no importa:

Cuando me he puesto a jugar

He visto como dialogan

Los floreros de mamá.

 

“Mis flores son las más bellas”

-dijo un florero a dos más -…

Los otros dos floreritos

Miraban su vanidad.

 

“No pueden cubrir su envidia”

  -Sentenció el florero tal -

Que a mi gusto no mentía:

 sus flores son de admirar.

 

El jarroncito azul chino

Al borde ya de estallar

“No presumas - le previno -

“Que está de más comparar.”

 

“Tus flores son muy hermosas,

Pero mi diseño más;

Tú no tienes los detalles

Que me hacen especial.”

 

¡”Exacto!” – voceó el tercero

Que era de bruño metal –

“Mi florcita es modesta,

Pero a mi lado es genial”

 

El florero jactancioso

Hizo gestos de pesar,

Iba a seguir su disputa

Pero le hice callar.

 

“Mejor juguemos – les dije –

Que eso divierte más,

Con mi pelota liviana

Su pleito van a olvidar”

 

Piruetas y pataditas

Me puse yo a enseñar,

Jarrones y florecitas

Miraban sin parpadear.

 

 

Yo quise jugar con todos:

-“¡Atentos que ahí les va!” –

Y ¡ay! el sonido de pronto

Me empezó a paralizar.

 

El jarroncito vanidoso

En el piso se hizo ¡zas!

Y sus flores esparcidas

Quedaban ya sin hogar.

 

Tuve miedo, no sabía 

Cómo poder remediar

Ese destrozo en el piso.

“¡Qué iba a decir mamá!”

 

Recogí los pedacitos,

Las flores llevé al sofá,

Los otros jarrones tímidos

Ya no pudieron hablar.

 

“Espero que no le cuenten

Esta historia a mi mamá,

Mientras yo me invento otra

Que le parezca verdad”.

 



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