Olfir Guzman

Hecatombe

Celebran hecatombes en tus puertas

Y las piedras te lastiman muy adredes

El humo torna languidosa vuestra vista

Cuando contemplas, sin palabras, esas llamas.

 

Las partes de tu cuerpo se disipan

Al escuchar cómo destapan las granadas

Con agobio y frenesí, por los caminos

Desesperadas almas buscan un refugio.

 

En tu defensa muchos salen a las lides

Sin grebas, sin penachos, sin armaduras

Y en peligro siempre han puesto sus pellejos,

Para darte lo que tú en verdad mereces.

 

¡Oh querida Alta Casa de Estudios!

¡Oveja negra, hija bastarda del patrón!

El Alma Nutricia ha formado un mar de lágrimas

Porque los de arriba, boicotean tu porvenir.

 

Pero eres fuerte, a pesar de todo,

Tu mirada no bajaste, no te echaste a morir;

Por eso, no cesarán éstas luchas,

Hasta que tu padre no saque la cara por tí.



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