Santiago Miranda

El poema es siempre viaje

De llegar, aquí estamos

y lo nombrado desplazas

cuando digo; campo tornasolado

de tulipanes y espantapájaros

ya llegamos, a alguna parte

de un campo de Holanda

con la oreja de Vincent sobre la mesa

y la mano derecha sobre la asa

tomemos té y pensemos

en aquel océano sin huellas

             sin nido

sin caza que lo persiga

a la fuente de las lluvias

y miserias compartidas

         a la roca que oculta

  la garganta de volcanes

y su furia

   las moléculas donde mariposas

se juntan y duplican

        llévame a oriente

y navegaremos sobre

   un cremoso Kilimanjaro

o de Atacama un duna

respira.

     No ardas

Ahora descansas

        en tu asiento

cierra los ojos, todavía

es temprano

te lleva a alguna parte

aquello nombrado

aquel que nace consigo

mismo, y termina siempre

al final lo escrito

 

perdura afuera;

             el sonido del tiempo

          y la rotación del mito

 

la rima, de niño

vaivén de columpio

difícil soltar amarras

si aquí han dispuesto 

mi cuerpo, empujado

 

el ritmo moderno

sin ritmo, cayendo

en picada, sollozan

los delirios míticos

me despido

          he sido

     c

     o

      l

     g

     a

     d

     o



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