Inexistente

AGUARDANDO

Doblan las campanas en el escaparate alto

y los responsos no se pueden ocultar de los murciélagos

que tocan las estrellas con el negro ápice de sus alas.

Tropeles las desventuras de este viento

que bujan como una manada de apuestos toros

(cerriles toros) casi búfalos o bisontes.

Grandes morros, como las montañas de la vida

remontadas no por el ser, si no por el tiempo.

Suena a alientos acostados, inconscientes,

a pestañas con su tienda cerrada

aguardando adentro de ellas la visión

de los encuentros de la vida con la nada

en la mansión que acuna los siglos de una muerte.



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