Fuego Fatuo

El Maltratador

Deleite de luna clara

al atardecer gozoso,

pletórico, ardiente y dichoso

respira un corazón ilusionado.

 

Sed inmaculada,

de amor desenfrenado

que inocente,

da cobijo a un forajido

¡Agresor de lo humano y lo divino!

 

Ansia desalmada,

de maldad henchida

que indolente,

deja exánime al cautivo

¡Profanador de lo humano y lo divino!

 

Tenebrosa penumbra,

que aparece al alba

y tiñe de rojo,

de un rojo escarlata,

un soplo de vida en la madrugada.

 

En tu mano impía,

daga enarbolada

descosiendo vida,

mancillando almas.

 

Sacrílego impuro,

enhebrador de horrores

que hiriente desangras

presos corazones.

 

Tu cobardía se esconde,

en las noches claras

y sale triunfante

a la madrugada.

 

Quebranto de noche oscura,

al amanecer yacente,

tembloroso, cárdeno y ausente,

expira un corazón desesperado.

 

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.