Esteban Mario Couceyro

Desocupado

Sabías

que en una ocasión

arrojé una botella al mar

con un pedido de auxilio

que rescaté yo mismo para salvarme.

 

Cuando te cuente

lo difícil que fue vivir en esos tiempos.

 

Soledad triste soledad

sentirse invisible

sin posible salida.

 

Inventé los caminos

marqué profundas las huellas

grité, pedí

fueron desesperados ruegos.

 

Y no me vieron.

 

Por eso quise

en una botella

dejar testimonio

la locura, pena y rabia.

 

Para que alguien sepa

que yo, soy yo

no me ven

soy una sombra

puedo explotar como una luz.

 

Que quieren que haga

díganme que quieren

que haga

deseo un lugar

entre los que son vistos.

 

Tengo mi traje

la corbata

zapatos brillantes.

 

Puedo ser mejor

que muchos de ustedes

pero no me ven.

 

Nadie recogió la botella

aún la tengo

no la abandono

soy yo.

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    La esencia de tu genial poema se viste de blanco son tus hermosas estrofas, estimado amigo.Esteban
    Un grato placer leer tus versos...
    Un saludo cordial de amistad...
    El Hombre de la Rosa

    • Esteban Mario Couceyro

      Estimado amigo, el drama del desocupado, pega en todos lados. El ostracismo dentro de uno mismo suele ser el peor infierno.
      Un abrazo fraterno
      Esteban



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