Adolfo Flores

SIN VELO

Tengo el cielo bajo tierra

y atisbo a todos lados

con la mirada extraviada.

En un caravana de gritos

y remolinos de asfixia

no hayo el macizo.

Más bien tropiezo

con alas de mariposa.

Voy llegando a sus lares,

al cielo bajo tierra,

y me pierdo ensimismado

en estas manos endebles

que al romperse me exilian

nuevamente a la superficie.

Me trasiegan la esperanza

siempre a este mismo sitio.

Solo tengo mis manos

para descender pausado

por la profundidad del camino.



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