Araceli Vellber

Detrás de la ventana, se ve de otra manera.

De tu mirada me gusta, hasta cuando quema

porque cuando quema, sé que amas

y cuando amas, respiras a la vida

y la vida hay que sacarla a pasear,

como las tormentas y empaparte de aquella lloviznita

sin usar paraguas, que son para cobardes.

De tu mirada me gusta aún cuando no mira,

sin despertar tus pestañas al balcón de la vida

y evitar convertir en un precipicio todo aquello que observa,

porque tu mirada en ocasiones es un hola y adiós

y no entiende de signos de interrogación,

por eso en un atisbo de sensatez,

volví loco

y en un ataque de locura,

encontré la calma,

entre tus manos,

entre tus labios,

entre tus piernas

y eso que decían,

que no había tanta distancia

para recorrer en tu cuerpo.

 



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