Yael Narvaez

Te encontré

Esta es una pequeña historia de un chico llamado Dóminic, el cual tenía una vida normal desde hace ya unos dos años atrás.

Todo comenzó un día en que Dóminic fue a reparar una de las llantas de su coche, todo por culpa de un tornillo que apareció cerca de su casa. Él no sabía por qué decidió quedarse a esperar la reparación de la llanta en vez de dejar la llanta e ir a comprar al super unas cosas que su madre necesitaba, él pensó “Sería mucho más rápido ir a comprar en lo que terminan de reparar la llanta, así compro las cosas que mi madre necesita y regreso rápidamente por la llanta, sería más óptimo”, pero Dóminic, decidió quedarse a esperar la reparación de la llanta para así no tener que estar corriendo de un lugar a otro.

Cuando terminó la reparación, fue a Wall Mart, sin tener ningún pendiente, él quería estar tranquilo pues el trafico lo tenía un tanto desesperado. Eran las cinco de la tarde, un primero de agosto, el calor estaba insoportable como es de costumbre en su cuidad. Tardó unos 15 minutos en llegar a Wall Mart, unos 10 minutos más que ir al super más cercano de su casa, pero a él no le importaba el tiempo, pues allá se encontraban los productos que necesitaba su madre.

Él pensaba “ fue una gran decisión haber esperado la llanta, ahora solo me falta comprar las cosas que necesita mi madre y regreso a mi casa y podré hacer lo que quiera” y justo cuando pensaba eso, mientras que entraba en el estacionamiento de Wall Mart, justo por su ventana alcanzó a ver a una peculiar “jovencita” que enseguida se le hizo conocida. Al doblar a la derecha para buscar en dónde estacionarse, volvió a echar un ojo para tratar de reconocer a esa chica que se le hacía muy conocida. Cuando al fin encontró lugar en dónde estacionarse rápidamente supo quién era, rápidamente la ubicó en su mente y supo entonces que se trataba de “Stephany Campbell”. Quedó pasmado, atónito, pensó “no le voy a hacer caso”, después pensó “voy a pasar a su lado tal vez le diga hola, y me sigo de largo” después “mejor entro a Wall Mart por la otra puerta”. Dóminic cada vez pensaba más en qué iba a hacer… su corazón de la nada comenzó a potenciar sus latidos, le entraban cada vez más los nervios, fue tanto así que casi decide irse de Wall Mart para ir al super más cercano de su casa arriesgándose a no encontrar los productos que su madre necesitaba, pero claro, a Dóminic ya no le interesaba eso. Él no sabía qué le estaba pasando. Al final pensó “no seas una nena, el pasado en el pasado, pasa por donde está ella, salúdala sin ser grosero y sigue tu camino”.

Dóminic describió el momento: Abrí la puerta del coche, me bajé de este, las personas pasaban y mis nervios se incrementaban. cuando terminé de cerrar el coche, emprendí el “viaje” hacia la puerta de Wall Mart. Me sentía saturado mentalmente, no sabía cómo ella iba a reaccionar ni cómo yo iba a reaccionar. Caminaba justo a unos seis pasos atrás de unas personas, mi pantalón estaba sucio por cargar la llanta que previamente llevé a reparar, estaba sudando por tanto calor, ya ni mi desodorante podía contra mi sudor, parecía ser el único así, parecía que era el típico mecánico sucio hasta en las orejas, pero no podía demostrar que iba de esa manera tan tosca. Saqué el pecho, alcé la mirada y comencé a caminar con una postura de empresario multimillonario pues no sabia qué más hacer. casi al llegar a la puerta, a unos 20 pasos de ella, levanta la cabeza y me mira con una sonrisa, levanta la mano y me saluda, yo no pude evitar hacer lo mismo y de la misma manera. Nos acercamos, nos saludamos de nuevo, pero ahora era algo un poco más formal con un beso en la mejilla. Ella me dijo “Hola, hace rato que no te veía… ¿entraste a la facultad?”, yo le respondí con una cara de tristeza: “no, las dos veces que presenté me quedé muy cerca, pero nunca quedé dentro”, lo demás no lo recuerdo del todo bien, pues estaba nervioso, solo podía ver, era ella, ¡estaba de nuevo cerca de ella! fue extraño, no podía evitar volverme sordo por unos segundos, para dejar de ser ciego… la veía muy nítidamente , veía su nariz, sus ojos, sus cejas, su frente… veía como me hablaba, y yo… sin poder escuchar nada, de repente, mi mente me trajo de una bofetada un montón de recuerdos de ella, un golpe de 40 milisegundos. al estar admirando su cara, no te voy a mentir, hizo que me emanara desde lo más profundo de la caja “recuerdos y sensaciones que ya no quiero tener” ese sentimiento raro de “Dios, quémame los ojos porque estoy viendo algo hermosamente devastador”, y no cualquier “Dios, quémame los ojos porque estoy viendo algo hermosamente devastador”, sin un “Dios quémame… porque ella, Stephany Campbell, es hermosa, es bella, es perfecta, es indescriptible mente encantadora”, fue algo muy raro, pues según yo, esa sensación ya la había eliminado de mi sistema. En ese tiempo que Dóminic pensaba en miles de cosas a la vez, logró escuchar que ella le dijo: “vaya, hace tiempo que no te veía, y sigues igual”, él pensaba contestarle muy simplemente: “¡sí, ¿verdad?! bueno así soy, por cierto fue un gusto saludarte, pero tengo algunas cosas que comprar” y así se marcharía, era así de simple, así de fácil poder salir de toda esa bola de pensamientos que pasaban por su cabeza tan rápidos que apenas entendía lo que ella decía, pero un impulso de la nada, saltó de su pecho y, contestó después de 4 segundos con una voz un poco insegura: “¿de verdad, a qué te refieres?”, a lo que ella contestó: “pues estás igual desde la Prepa, sigues igual” mientras que hacía un ademán refiriéndose a la estatura, él le contestó: “¡sí, la verdad es que sigo igual!” con una voz sarcástica y haciendo el mismo ademán, le sacó una carcajada, la hizo reír, pudo verla muy contenta. y ahí fue cuando decidió quedarse a charlar un rato con ella. segundos después,le dijo con una expresión de asombro: “¡qué emoción!” y se lanzó a darle un abrazo, él describió: “fue raro,solo pude abrazarla igual, no pude pensar en nada más que abrazarla, no pude evitar sentir su pecho contra el mío, sus brazos brazos rodeando mi espalda y su cabeza en mi hombro, fue como en aquel tiempo en la prepa cuando ella solía abrazarme. Duró aproximadamente unos 3 segundos, que a mi parecer fueron 3 semanas, ¿abrazos de Stephany? debo estar soñando. Lo siguiente de me dijo no lo recuerdo bien, seguía pensando en su rostro, contemplando cada pequeño detalle; esos ojos cafés y delicadamente fríos,sus cejas ligeramente pobladas,su nariz característica, sus mejillas rosas y su frente con pocos y pequeños granitos; ¡al natural, lo natural es hermoso, ella es bonita así como es! No escuchaba, solo miraba en “modo automático” porque ni pensaba en qué rayos decía ella ni yo, miraba cómo se movían sus labios mientras hablaba cuando de repente y por sorpresa me volvió a dar otro abrazo, este duró unos 3 o 4 segundos más que el anterior; mucho más que ese otro. No sabía en qué pensar, mi cerebro se chorreaba por mis orejas, mi corazón, ni saber en dónde estaba en ese segundo abrazo. 

Dóminic y Stephany platicaron, hablaron de su trabajo, de una cirugía que le harían a Dóminic, de la universidad, del EXANI, en fin, hablaron de muchas cosas. Tal parecía que no pasaba gente, Wall Mart estaba cerrado, no habían coches ni personas observando, no había nada más que dos chicos charlando, él y ella. entonces fue así que llegó el “primer despertar”, se acercó una señora preguntando por información del producto que ella estaba proporcionando, producto que nunca supo qué era. Él entró en conciencia y pensó: “la van a regañar por su jefe, o la despiden por mi culpa. Dios, no lo puedo creer, es hermosa; mejor me voy, no quiero que la regañen fuerte por mi culpa” mientras Stephany que parecía igual estar apenas recuperando la razón, le explicaba a la señora que nos folletos o información de encontraba en el otro lado de la puerta, parecía perdida, hacía como que buscaba algo en la mesa que tenía en frente, una mesa que tenía varios papeles de producto a promocionar; la señora al ver que estaba perdida, se fue a preguntar en la otra mesa, en donde se encontraba los compañeros de trabajo de Stephany. Cuando la señora retiró, Stephany se volvió a acercar a él y lentamente, entre platica y miradas, volvieron a estar solos, ella y él, sin gente comprando a su alrededor, sin gente hablando a su lado. lo que pudo notar Dóminic fue a la compañera de Stephany, se acercó a decirle algo pero se marchó rápidamente, por lo que no le tomó importancia. intercambiaron risas, frases, ideas, noticias, fue espontáneo, fue un momento único, fluido, con algo de nervios pero fue natural. entonces sucedió el segundo y último “despertar”. Se acercó otra persona a preguntar por información, sin embargo uno de los compañeros varones de Stephany, al ver que ella estaba platicando con Dóminic, se acercó a la persona y le brindó la información que buscaba. fue entonces cuando Dóminic pensó: “Le va a ir mal si sigues aquí, no quieres que la regañen o mucho peor, que la despidan”. Fue cuando Domino, consciente de las consecuencias, le dijo a Stephany “¿no te regañan? estás trabajando, te pueden llamar la atención si no trabajas” y ella le respondió “bueno, tú también, ve a comprar”, él asintió con la cabeza y dijo “bueno, está bien”. se despidieron parcialmente.

Dóminic describió: entré a Wall Mart, y entré con una sonrisa de oreja a oreja, ya no era el chico que caminaba como empresario multimillonario, era simplemente Dóminic, el que estaba teniendo un mejor día que aquel empresario multimillonario falso que pretendía ser. Caminé extasiado de emociones. Con mi celular en la mano revisaba rápidamente lo que tenía que comprar para rápido salir de la tienda y encontrármela. No me fijé de cuánto tiempo tardé en encontrar los productos que necesitaba mi madre, el tiempo ya no era el mismo para mí, era rápido en momentos y largo en otros. 

Me acerqué a la caja, puse los productos en la banda, le entregué el dinero a la cajera, y parecía que la cajera actuaba lento, quería salir ya y verla de nuevo. Agarré las bolsas donde habían puesto los productos, me dieron el cambio, y rápidamente me dirigí hacia la puerta, mi corazón palpitaba, ya no de nervios, sino de ansias, estaba ansioso. Me aproximé a la puerta, y la empecé a buscar, cada vez salía más de la puerta y no la encontraba, salí de la tienda y no estaba, solo estaban los compañeros de Stephany, me vieron con una cara de “Ella no está, ¿qué esperas para irte?”, y con las bolsas en las manos, sin poder sostener el corazón que se me cuarteaba por dentro, me fui, subí a mi auto y manejé hasta mi casa pensando en la razón de que no estuviera.

Dóminic y Stephany no volvieron a hablar, se vieron un par de veces a través del año, pero nunca más volvieron a hablar.

 

 

Código de registro: 1609029081954

Fecha de registro: 02-sep-2016 7:46 UTC

 

 

 

 

Y.O.N.C



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