liborio cantillo

LA PATRIA BOBA

Cincuenta años de dolor y sufrimiento

desterrados de sus fincas y parcelas,

a las grandes ciudades van llegando

formando esos cinturones de miseria

sin que nadie de su suerte se conduela.

 

Vagando como parias por la guerra

que dejaron sus familia destrozadas,

se preguntan el porqué los escogieron

secuestrando a sus hijos y a sus padres

por cerebros graduados en escuelas

que pagaban derrochando su riqueza.

 

Impusieron sus ideas por la fuerza

y acabaron de los campos la belleza,

los ríos se tiñeron con la sangre

de miles de seres que quedaron

en medio de un conflicto fraticida

que acabo por completo con sus vidas.

 

Se murieron de viejos los causantes

de esta lucha sanguinaria y selectiva,

dejando un país hecho jirones

gobernado por políticos mediocres

que quieren con engaños y mentiras

entregar lo que queda a la guerrilla.

 

¡No dejaron las armas! Solo esperan

que el estado debilite sus defensas,

se hacen más fuertes cada dia

migrando entre grupos que controlan

y siguen atacando con sevicia,

¡ y volver a la Habana a ser noticia

 

Comentarios3

  • Alexandra L.

    Profunda reflexión, una visión certera nos comparte en sus letras. Dios proteja a Colombia de los males. Siempre un placer leerle.

    Feliz comienzo de semana, Alex.

    • liborio cantillo

      Saludos querida amiga,
      Es dificil saber lo que se avecina en este pais en donde reina la impunidad por todas partes, ha sido constante la violencia que consume al pueblo trabajador porque a la clase pudiente no la toca
      Gracias por leer y tus apreciados comentarios
      Abrazos y feliz semana

    • El Hombre de la Rosa

      un hermoso y preciado poema has escrito amigo Essau

      • liborio cantillo

        Un saludo especial apreciado amigo
        Duele ver como se desangra un pais por medio de estas guerras fraticidas a las que no se les ve termino. Simulacros de paz mientras los integrantes pasan de un grupo a otro
        Gracias por comentar y feliz semana

      • Fran Millan

        Lamentable pero triste realidad una herencia de Colón y su error



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