Vito_Angeli

Deidades y mortales: amor divino

¿Cuándo comenzó esto? No creo saberlo ni nunca lo sabré

porque mis ojos una sola cosa hacían: apreciarte a ti, mujer.

Pareciera toda la eternidad pero tan solo pasaron segundos

que se hicieron minutos, horas, meses y años sin oscurecer.

 

Si las estatuas cobraran vida, seguro serían parecidas de ti,

la tierra estaría convulsionada por tu fino arte que es vestir.

Un matemático me dijo que no eres digna para este mundo

porque tu naturaleza de diosa resulta dificultosa de seguir.

 

Una noche, cuando la luna me cuidaba, le pedí tres deseos:

El primero, si podía invitarla a esta diosa en pleno apogeo;

que me permita bailar pieza celestial cual ella, el segundo;

el tercero, hacerla parte de mi vivencia a pesar de ser ateo.

 

Después de tantas palabras la divinidad emitió su vocación:

Se sentía honrada por serla considerada diosa sin parangón,

que solamente una noche podría estar en este lugar fecundo

mas siempre estará contenta por ser de un mortal su pasión.

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Muy hermosa y bien escrita tu bella poesía estimado amigo Vito_Angeli



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