galision

tormenta

 

 

Tengo un grito prisionero en mi garganta

Cautivo, sin orificio donde salir.

Sin saber  que un día puede reventar,

Sin auxilio, sin voz para pedir.

Esclavo y amo del pecho que le anida

Es que su dueño ama...

A una Amada distante,

Amada morena prisionera del sol

Que la vio en algún verano andante.

 

El grito, parecido a la tormenta que viene,

Está cerca, y nunca llega, es negra.

Es apacible cuando es lejana.

Es terrible el huracán de viento

Cuando se convierte y visita

Al prisionero del amor solitario.

Tengo un grito cautivo en mi  pecho,

Es volcán de lavas ardientes

Corriendo en las pendientes

De los senos floridos quemándose,

formándose rosas  rojas enlazándose

Entre su olvido e indiferencia

Es un volcán ardiendo en amor,

Nunca tan furioso y tan lejano

Cuanto mas cerca está el ocaso

Del los verbos hecho poemas,

De los días hacia el olvido.

 

No se si debo mezclar el grito,

La tormenta para arrasar todo,

el volcán para quemar y echar fuego.

Añado el maremoto de mis ansias

para mover el suelo que pisa.

Y todos juntos, clame a la amada del sol

Que vierta en mis labios el almibar,

en mis ojos la luz de sus labios,

en mis días la inocencia de su vos

y trace la frase sagrada: “te amo”



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