Esteban Mario Couceyro

Despedida

Te fuiste, dejando una lágrima en mi mano

tan pequeña y brillante

como los distantes soles de la noche.

 

A los pocos pasos volviste los ojos

en vuelo de cabellos

para verme por última vez

y un cielo se abrió en ellos.

 

Explotó el universo en mi pecho

y mis manos vacías, se perdieron

huyendo, sin poder ir a tu encuentro.

 

El viento en una ráfaga

nos separó entre hojarasca fantasmal

mientras intentaba decir, sin poder

que te amaba y no podría

que la vida…, no sería

que no te fueras

que no me dejaras.

 

El viento, el mismo de hace tanto

seca mis ojos

en este mismo lugar

donde recuerdo

esa lágrima, que dejaste en mi mano

pequeña y brillante

como esos soles distantes en la noche.

Comentarios2

  • anbel

    Precioso.

  • Beatriz Blanca

    Hermosamente triste, Esteban.
    Me imaginé ese abrazo y esa lágrima brillando en la mano como diciendo adiós. Has logrado un ambiente y una proyección de los sentimientos de forma magnífica.
    Felicitaciones, uno de los mejores poemas que he leído de ti.
    Un abrazo querido amigo poeta, disfruta tu creación.

    • Flor Erendira

      Me uno al comentario de Beatriz. "Hermosamente triste".

      Un abrazo a ambos.

      • Esteban Mario Couceyro

        Cuantas veces el amor se malogra en despedidas tristes, como esas manos vacias huyendo del deseo...
        Ya tengo muchas estrellas en mi cielo, mientras mis manos tientan vanamente en mis propias sombras.
        Gracias por los inmerecidos elogios.
        Esteban

      • Hay 2 comentarios más



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